Cuando hablamos de clarividencia nos referimos a la facultad de poseer conocimiento del futuro de manera parapsiquica, ya sea éste inmediato o no.

 

Generalmente la clarividencia es denominada videncia, pero este término no se considera exacto. Lo que dicen estas personas que tienen desarrollada la clarividencia aseguran que la información les llega mediante cauces psíquicos, mentales y luego, el masaje recibido, es traducido y exteriorizado por el clarividente, por esta razón, la clarividencia se denomina psi-gamma. La clarividencia se clasifica en dos partes complementarias; por un lado podemos distinguir la clarividencia en cuanto al espacio / tiempo que se refiere concretamente al mensaje, el mismo puede corresponder al pasado, y se denomina “retrocognicion”; al presente “Videncia” y al futuro “Precognición”, de todas maneras en todos estos casos la facultad es la misma. Muchos se preguntan “¿Cómo desarrollar la clarividencia?”, a estas personas les decimos que todos tenemos la capacidad de desarrollarla pero para lograr hacerlo de una manera positiva se requiere de un gran esfuerzo.
Decimos esto porque hay dos tipos de clarividencia y uno de ellos es precisamente en la clarividencia positiva, es aquella voluntaria, en donde el individuo se encuentra capacitado a voluntad; este tipo de clarividencia generalmente se desarrolla teniendo una vida pura de servicio y es importante que cuando la persona haya desarrollado su capacidad de clarividencia, sea entrenada correctamente en cuanto al uso de su poder.
En el caso de clarividencia negativa, podemos decir que la misma es involuntaria y se presenta cuando a la persona se le presentan visiones de mundos internos sin tener control sobre la visión. De más está decir que desarrollar involuntariamente este tipo de clarividencia puede ser muy peligroso ya que la persona que la esta recibiendo queda expuesta a la posesión de entidades que como sabemos, puede afectar seriamente no solo la salud de la persona sino también su vida por completo.
Existen en el cerebro dos órganos pequeños denominados la glándula pineal y el cuerpo pituitario, y hasta la actualidad, la ciencia no ha hechos demasiados avances en cuanto a la investigación de las funciones que dichos órganos deben cumplir. La glándula pineal vendría a ser lo que todos conocemos como el tercer ojo. Es importante que consideremos esto ya que ambos órganos no se encuentran atrofiados y en degeneración como muchos científicos aseguran, simplemente se encuentran dormidos.

En la antigüedad, los hombres estaban conectados con estos órganos, siendo los mismos el único medio de percepción, pero en la actualidad la mayoría de las personas poseen estos centros completamente dormidos y precisamente este factor es el que más dificulta al desarrollo de la clarividencia positiva. En cuanto a la negativa, su desarrollo es mucho más fácil ya que depende enteramente del nivel de actividad que posean estos centros.

Como desarrollar la clarividencia

Cuando tratamos de responder a la pregunta “cómo desarrollar la clarividencia” decimos que lo primero a desarrollar debe ser el tercer ojo, y para que el mismo funcione los tres chakras superiores deben encontrarse totalmente cargados por energía espiritual de triple naturaleza que fluye desde el alma hasta el aura. Dichas energías provienen desde tres planos diferentes, espirituales, denominados Manas, Buddhi, Atma y precisamente son quienes se encargan de energetizar la glándula pineal y pituitaria. De todos modos debemos tener en cuenta que lograr la apertura del tercer ojo no es una tarea sencilla ya que los componentes de éste representan a los mismos materiales con los cuales se debe buscar dicha apertura.

Como bien hemos explicado, el tercer ojo representa un centro energético cuando se trata de desarrollar la clarividencia y produce la entrada y la salida de dicha energía; para poder activarlo y así poder desarrollar la capacidad de clarividencia es necesario: un cambio en la personalidad; construir el Antakarana (un puente que permite el paso de la energía); dirigir todas las energías hacia los tres chakras superiores; reconstruir el aura; comprometerse con un desarrollo espiritual y una vez logrado esto, el tercer ojo comenzará a desarrollarse gradualmente hasta que podamos controlar completamente esta nueva facultad. Es así que respondemos la pregunta de “Cómo desarrollar la clarividencia” de manera rápida y concisa.

El tercer ojo

El tercer ojo no es una glándula endócrina, aunque está relacionado con las glándulas Pineal y Pituitaria. Se trata en realidad de un organo que surge con el desarrollo espiritual de la personalidad integrada, y se deriva de la superposición e interrelación de los tres chakras superiores.

El tercer ojo, llamado también ojo de la visión etérea simbolizado en el cuerpo del unicornio (su cuerpo representa el cuerpo astral), es a veces activado por el delirium tremens de los alcohólicos, permitiéndoles ver los seres del bajo astral, y también se suele activar en niños menores de 7 años que a veces hablan de duendes y hadas.
Para que el tercer ojo funcione y produzca la clarividencia, los tres chakras superiores deben estar energetizados con una energía espiritual de naturaleza triple, que fluye al aura desde el alma humana; y estas energías vienen de tres planos espirituales denominados Atma, Buddhi y Manas, y energetizan las glándulas Pineal, Pituitaria y Tiroide.

La apertura del tercer ojo

Abrir el tercer ojo es algo complicado, pues los componentes del tercer ojo son los mismos materiales con los cuales debemos buscarlo.
Este vórtice de energía positiva produce tanto la entrada como la salida de energía, y para poder activarlo es necesario realizar simultáneamente cinco procesos:

– Un cambio en la personalidad 
– Contruir el Antakarana
– Dirigir todas las energías hacia los tres chakras superiores
 
– Reconstruir el aura
– Encauzarse cada vez más en el desarrollo espiritual, a medida que se desarrolla el tercer ojo

La personalidad se compone de los tres vehículos que la integran y que son: el cuerpo mental, el cuerpo astral y el cuerpo físico; mientras que el alma se compone del cuerpo átomico, el cuerpo manásico y el cuerpo búdico.
El secreto del tercer ojo consiste en saber atraer hacia el aura elementos tomados de Atma, Buddhi y Manas para formar el Antakarana que lo comunicará con Atma, Buddhi y Manas, ya que de ésta sustancia estan compuestos tanto el Antakarana como el tercer ojo. Esto se logra a través de la meditación, y el servicio a la humanidad.
Cuando se activa el chakra del corazón este proyecta su energía hacia el entrecejo que es donde se encuentra el tercer ojo, y para desarrollar el chakra del corazón se puede meditar sobre las enseñanzas de Cristo, Buda, Krishna, Sai Baba o quien sea su Maestro y Ser Superior.
Para aumentar y mantener esta corriente de energía, se debe aprender a practicar las cualidades del alma, ya que cada vez que manifestamos Atma, Buddhi o Manas en nuestra vida cotidiana, se integra material de dichos planos en nuestra envoltura etérea.

Todo ojo necesita una lente para poder definir las imágenes, el tercer ojo también, por lo cual en el aura de adelante de la frente, se debe formar su lente, y por esto sabemos que el empleo de bolas de cristal proporciona un punto focal para la acumulación de materiales en el aura, lo cual favorece la visión psíquica.